Sensibilidad y resistencia a la insulina ¿Qué es?

La insulina es una hormona secretada por el páncreas. Se trata de una hormona anabólica, lo cual quiere decir que está encargada de que cuando comamos, tome las herramientas «de construcción»(glucosa, ácidos grasos y aminoácidos provenientes de los alimentos) y las distribuya en nuestro cuerpo para producir más tejidos nuevos, tejido muscular y reservas energéticas.

La sensibilidad a la insulina consiste en una medida de la eficacia de la insulina al realizar su función. Lo que quiere decir que, con una cantidad adecuada de ella, se consigue bajar la glucosa en sangre.

Por otro lado, la resistencia a la insulina es la necesidad de grandes cantidades de insulina para hacer descender la glucemia, ya que las células no hacen caso a la señal y no absorben la glucosa. Todo esto se relaciona con efectos perjudiciales porque los niveles altos de insulina en sangre provocan el aumento del almacenamiento de grasa en el organismo y, por lo tanto, supone un factor de riesgo de desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Existen ciertas situaciones en la que la resistencia a la insulina se comporta como un mecanismo de supervivencia, como cuando evita que los músculos absorban mucha glucosa y la reserva así para el cerebro o durante el embarazo, como reserva para el cerebro del feto.

Ambas situaciones pueden verse influenciadas por factores no modificables como puede ser la edad, es decir, cuantos más años vamos teniendo, más aumenta la resistencia a la insulina. Sin embargo, también tienen influencia factores modificables como pueden ser los que vamos a explicar a continuación.

 

AUMENTA

DISMINUYE

 

 

 

 

SENSIBILIDAD A LA INSULINA

1. Ejercicio físico

2. Normo peso

3. Menor edad

4. Fase preovulatoria del ciclo menstrual.

5. No inflamación

6. No tabaquismo

7. Ciclo de sueño adecuado

8. Dieta baja en hidratos de carbono.

9. No estrés

 

 

1. Sedentarismo

2. Sobrepeso

3. Mayor edad

4. Fase lútea o premenstrual

5. Inflamación

6. Tabaquismo

7. Insomnio

8. Dieta alta en HC

9. Estrés

 

 

  1. En el caso de la sensibilidad a la insulina, se ve aumentada por el ejercicio físico, tanto anaeróbico como aeróbico. Esto se debe a que, al usar la glucosa durante la actividad como combustible, los músculos absorben con facilidad y no se almacena como grasa. E incluso se puede lograr neutralizar el aumento de la resistencia a la insulina por edad mediante la realización de ejercicio regular.
  1. El sobrepeso puede provocar un descenso de la sensibilidad a la insulina y por tanto un aumento en la resistencia por el almacenamiento excesivo de la grasa corporal, especialmente en la zona abdominal. La grasa abdominal puede fabricar hormonas que promueven la resistencia a la insulina en los músculos y el hígado. Sin embargo, esto es reversible, ya que con la pérdida de peso y por consiguiente de grasa abdominal, se consigue la reducción de esta resistencia a la insulina y del riesgo de desarrollar otras condiciones de salud como la diabetes tipo 2.
  1. Con la edad, va aumentando la resistencia a la insulina por la relación del envejecimiento con los cambios metabólicos, como la reducción en la tolerancia a los hidratos de carbono, y con la pérdida progresiva de la capacidad del páncreas.
  1. Durante la fase preovulatoria del ciclo menstrual, los estrógenos están en niveles altos y la progesterona, por otro lado, está más baja. Esta última s una hormona resistente a la insulina, por lo que al estar baja durante estas fases, favorece el aumento de sensibilidad a la insulina. En cambio, en la fase premenstrual la progesterona está alta y por ello la resistencia a la insulina está aumentada.
  1. Un proceso inflamatorio continuo provoca efectos perjudiciales en el organismo, como la resistencia a la insulina, mediante citocinas inflamatorias. Las señales intracelulares activadas en respuesta a la inflamación inhiben las vías de señalización de la insulina.
  1. Existe una relación indirecta entre el tabaquismo y la resistencia a la insulina, ya que el tabaquismo se relaciona a un estilo de vida más inadecuado o con medidas antropométricas (índice cintura/cadera) o la dislipidemia aterogénica (concentración de triglicéridos elevada y de colesterol HDL reducida).
  1. La falta de sueño está ligada a un aumento de la resistencia de la insulina, porque cuando se duerme poco, se elevan los niveles de cortisol, que es contraria a la insulina. También se pueden elevar otras sustancias que favorecen esta resistencia, como la proteína C reactiva o la Interleuquina 6. Sin embargo, estos efectos se pueden revertir recuperando las horas de sueño perdidas.
  1. El estrés pone al organismo en un estado de “lucha o huida”, lo que provoca la liberación de hormonas como el cortisol y el glucagón. El estrés continuo mantiene los niveles hormonales de estrés altos aumentando el azúcar en la sangre y provocando la resistencia a la insulina. Este efecto puede evitarse mediante actividades como ejercicio físico, un sueño adecuado o la meditación para conseguir reducir este estado de estrés.

Estos son alguno de los factores que pueden afectar a la sensibilidad a la insulina. Siempre recomendaremos priorizar estos hábitos saludables, pero lo importante en el blog de hoy es darte herramientas con las que  evites ciertas situaciones o costumbres para manejar mejor tus niveles de glucosa. 

 

REFERENCIAS

1. Consideraciones clínicas sobre la importancia de la sensibilidad a la insulina, su resistencia y la intolerancia a la glucosa. Dr. Eric Mora Morales, Dra. Mary V. Vinocour Fornieri1

 

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